Iniciando la conversación


¿Y si las conversaciones que tenemos con los demás no son simplemente espontáneas como muchas veces se piensa? ¿Hay algo furtivo en ellas? Me he puesto a pensar que posiblemente, quizá, esas conversaciones que casualmente tenemos con otras personas sean el producto de diálogos que ya hemos tenido con nosotros mismos.  Pienso en los libros,  ese proceso tan personal entre la hoja, las ideas de alguien más y las imágenes mentales que nos formamos a partir de lo que absorbemos del contenido. ¿Por qué en ocasiones cuando leemos nos quedamos pensativos viendo a la nada, deambulando en el silencio de la mente? ¿Es quizá eso el inicio de una conversación? Las anotaciones, las grabaciones de voz, las ideas que surgen de una lectura las veo como conversaciones fragmentadas que quizá, posiblemente  se conviertan en una disertación con alguien más cuando un tema detone algo sobre lo que ya habíamos platicado con nosotros mismos.
Este blog son pequeñas conversaciones entre líneas, algunas claras y precisas, otras, confusas y deambuladoras  en el devenir de la idea, pero finalmente conversaciones sobre lo que se lee, se platica y se procesa.
Uno no solamente dialoga con la mente, sino también se conversa con el cuerpo, con las sensaciones, las necesidades y los deseos, lo que no se dialoga con el cuerpo se somatiza y duele. Conversamos con el tiempo, que se va entre las manos y nunca nos pertenece. Conversamos con el espacio, con las Heterotopías, como mencionara Michel Foucault en sus conferencias radiofónicas sobre las Topologías.  ¿Pero qué significa una heterotopía? Foucault lo explica como “serían esos espacios diferentes, esos otros lugares, esas impugnaciones míticas y reales del espacio en el que vivimos”. Existen muchas heterotopías que conviven con nosotros pero que no somos conscientes que ahí están. Implican un acto de imaginación y disposición, son lugares abiertos pero con la propiedad de que uno quede fuera.
Se me viene a la mente la película de Crash: Extraños Placeres de David Cronenberg, es un lugar lleno de Heterotopías, pero también el cuerpo juega un papel fundamental, por medio de las cicatrices provocadas por los accidentes automovilísticos que serán el detonante de la seducción. El cuerpo se convierte en este ejemplo en la proyección de otro espacio.
Los autos, los hospitales, las avenidas, son lugares heterotópicos cuando se transforman en sitios de placer donde nuestros instintos sexuales son satisfechos, el espacio se reorganiza por medio del rito. En Crash: Extraños Placeres de Cronenberg los personajes se excitan sexualmente al ver lastimado a su compañero, al sentir las cicatrices en la piel, al tocar los aparatos de fierro que son parte de su recuperación, ese deseo es un punto liminal entre el espacio físico, el corporal y el cuerpo se hace visible al ser palpable por el Otro.
¿Es el sexo en un espacio heterotópico un tipo de conversación con uno mismo?






Comentarios

  1. Últimamente he profundizado en los tipos de pensamientos que tengo, cuáles poseo desde hace tiempo, y qué ideas se desvanecieron hace años. Y me pregunto ¿qué mensajes o misiones se esconden en las conversaciones que tenemos con nosotros mismos? ¿Cuál es la razón de nuestro inconsciente para jugar con nuestras vidas de esta manera?.
    Este artículo se une de manera espectacular a una conversación, que efectivamente, ¡ya había tenido antes conmigo mismo! ¡Y vaya! Somos seres humanos con un propósito incierto que hemos de descubrirlo si observamos a nuestras curiosidades, las personas que atraemos, las que nos atraen, y las que se nos fusionan... Lo mismo con los acontecimientos, lo abstracto, y lo concreto. Sigamos conversando, pero si necesitamos respuestas, escuchemos primero.

    ¡Gran artículo! Gracias por compartir.
    M.A.

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    1. Muchas gracias por seguir este proyecto, es algo que ha surgido de la maestría que tomo actualmente en Estudios Visuales, de hecho es parte de mi clase, pero creo que es buena oportunidad para iniciar este tipo de conversaciones!
      Saludos y gracias por leer!
      Pepe Porcayo.

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